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Información práctica
Todo lo que tiene que saber antes de partir hacia Santiago.
peregrino
Preparar el viaje y planificar las rutas son dos de las claves para salir airoso de la peregrinación.

Formas de hacer el camino
-A pie: la peregrinación a pie a Santiago de Compostela constituye todo un reto físico y mental que debemos preparar a conciencia. Lo normal es recorrer 25 ó 30 kilómetros cada día, aunque en el caso del camino inglés pueden prolongarse algo más.
Es interesante programar al principio las etapas y tantear el terreno con pequeñas incursiones. Ademásm si no está acostumbrado a caminar, deberá entrenarse con largos paseos antes de partir.

-En bicicleta: aunque pueda parecer menor duro que a pie, las fuertes pendientes de la ruta desde La Coruña y los tramos de monte pueden jugar una mala pasada a los ciclistas. Un consejo: elegir una bicicleta no demasiado pesada y buscar albergues con aparcamiento para bicis, aunque prácticamente todos en esta ruta cuentan con este servicio.


Conseguir la compostela
La Compostela es un escrito del Cabildo Catedralicio que atestigua que quien lo posee ha hecho el Camino de Santiago. Para conseguirla es necesario cumplir una serie de requisitos: el peregrino tiene que haber recorrido 100 kilómetros (200 en el caso de hacerlo en bicicleta) y debe mostrar la credencial sellada.
La credencial es un documento que se puede adquirir por algo menos de un euro en asociaciones, cofradías y refugios en los que ha delegado la Iglesia de Santiago. El peregrino debe ir sellándola un par de veces por los lugares que pasa de manera que pueda demostrar ante el Cabildo Catedralicio que ha realizado la peregrinación. Además de servir para conseguir la Compostela, la credencial da derecho al peregrino a acogerse a la hospitalidad de los refugios y de la gente.

Documentación necesaria
No por ser peregrino hace falta portar más documentación de la habitual. Bastará, en este sentido, con incluir entre el equipaje los identificadores habituales empleados para viajar, tales como el D.N.I. o el pasaporte en regla, así como la tarjeta de la Seguridad Social por si fuere necesario solicitar atenciones sanitarias durante la ruta.
Con carácter voluntario, se podrá incluir la credencial de peregrino, una especie de carnet que se sella en diferentes puntos de la ruta y permitirá llevarse a casa la acreditación de haber cubierto la distancia prevista y obtener la ansiada «Compostela».

Utilización de los albergues
La única norma que impera en los albergues es la del respeto al prójimo. Que sean gratuitos no quiere decir que no haya que cuidar estas instalaciones ni colaborar en su conservación.
La utilización de estos centros de alojamiento está regulada. Así, los peregrinos con problemas de movilidad y los que cubren la ruta a pie tienen prioridad a la hora de conseguir una cama. Les siguen los romeros que realizan el Camino a caballo, en bicicleta y, por último, los que realizan el recorrido con coche de apoyo.
No se admiten reservas así que, para conseguir una plaza en los meses de mayor afluencia, será necesario madrugar para llegar a tiempo. Las camas se ocupan por orden de llegada.
La estancia no se puede prolongar más de una noche, salvo en caso de enfermedad. Los alojados deberán dejar las instalaciones a las diez de la mañana, mientras que la puerta de estos establecimientos se cierra cada día a las once de la noche. Media hora más tarde se apagan las luces, salvo en las zonas comunes donde permanecerán encendidas para los más noctámbulos.
Además del alojamiento, en los albergues se pone al servicio del caminante una oficina de información, botiquines de primeros auxilios con carácter gratuito. En algunos casos se incluyen establos para los caballos, aunque el mantenimiento de la montura, así como los servicios de lavandería y el uso de teléfono supondrán un pequeño desembolso.