A principios del siglo XXI, la ciudad de A Coruña
quiere ser una ciudad moderna, plural y acogedora. La vida urbana,
cada vez más dinámica y abierta, requiere cambios culturales
profundos que serán el principal motor de transformación
de una sociedad diversa y abierta a múltiples influencias:
la mundialización económica, los movimientos sociales,
las tecnologías de la información y la comunicación
y la desigualdad de acceso que provocan, la configuración del
Estado, nuestro propio patrimonio y nuestra tradición; todos
ellos, junto a otros, son elementos que inciden en la ciudad y en
sus manifestaciones culturales.
Creo que todos estaremos de acuerdo en que la cultura
que queremos para nuestra ciudad admite los grandes eventos que
las instituciones pueden promover, pero también actos culturales
que surgen en diversos puntos de A Coruña o las innovaciones
artísticas de los creadores que se van ganando un reconocimiento.
Debemos acoger y hacer nuestras estas manifestaciones ciudadanas
como muestra de la riqueza y pluralidad de nuestra sociedad.
La oferta cultural y educativa ha requerido la puesta
en marcha de múltiples programas y proyectos que tienen en
común el deseo de modernización y participación
social, puesto que la acción municipal ha intentado que los
coruñeses, especialmente niños y jóvenes, sean
los auténticos protagonistas de una programación cuyos
resultados se presentan ahora con el deseo de responder a las demandas
que cada vez con mayor intensidad trasladan los coruñeses.
Confío en que hayamos sido capaces de responder
a estas expectativas y para ello el Ayuntamiento seguirá
buscando alternativas y proyectos que sepan satisfacer las necesidades
culturales y educativas de la ciudad, desde ámbitos tan diversos
como la música, el teatro, las exposiciones, la educación,
y otros muchos.
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