Pigeons
No existe una sola ciudad en Europa que carezca de palomas domésticas.
Su número ha crecido a medida que las urbes lo hacían.
Durante mucho tiempo, además, se criaban en las azoteas y
se consumían.
De nuevo, la causa es la mayor
disponibilidad de alimento. En este caso, el constante trasiego
de grano en el puerto. También el alimento que algunos ciudadanos
les reparten en parques y jardines. Además, las palomas silvestres
de las que proceden las domésticas viven en cortados rocosos
y acantilados, y ¿hay algo más parecido a ellos que
nuestras fachadas?
Asesoramiento técnico al ciudadano para el cierre
de las vías de entrada de las palomas a los edificios donde
crían o se posan (reparaciones en tejados y galerías,
colocación de redes, etc.).
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