Así respira A Coruña
Casi el 75 % de
la población europea vive en las ciudades. La realización
de las actividades cotidianas genera una serie de contaminantes
que se acumulan en la atmósfera urbana. A Coruña como
una ciudad de tamaño medio con casi 250.000 habitantes no
es ajena a estos problemas.
La calefacción de las viviendas, las chimeneas de las industrias
y los tubos de escapes de los vehículos a motor (casi
600 millones de vehículos en el mundo) producen gases
derivados de la combustión de energías fósiles,
fundamentalmente derivados del petróleo. Estos gases se acumulan
formando una nube que envuelve la ciudad, visible desde zonas elevadas
del extrarradio, especialmente en aquellos día en los que
el clima impide que esta nube se eleve y disipe en la atmósfera
superior. Esto es lo que se conoce como .
En la propia ciudad de A Coruña, el transporte es
el principal causante de esta atmósfera, produciendo casi
el de los contaminantes atmosféricos.
La gran afluencia de coches y camiones que se mueven por las vías
locales provocan una emisión continua de gases, cuya acumulación
es más grave a nivel del suelo.
Frente a esta problemática, común a todas las ciudades
desarrolladas, las iniciativas que contribuyan a la reducción
de las emisiones redundan en una mejora de la calidad ambiental
de la atmósfera, en definitva, una mejora de la calidad de
vida en nuestra ciudad. No sólo las medidas municipales,
sino cada uno de los ciudadanos, debemos tomar parte con
nuestra actitud: el uso de los transportes colectivos,
reducir la dependencia de los combustibles fósiles con la
utilización de, por ejemplo, vehículos eléctricos
e incluso una conducción más ecológica.
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