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| Iglesia de Santo Domingo, donde se guarda la imagen de la patrona de la ciudad. |
Cada 7 de octubre La Coruña se vuelca para rendir culto a la Virgen del Rosario, patrona de la Ciudad Vieja y de todos los coruñeses. A la exaltación religiosa con nombre propio, se unen las actividades de ocio que cada año programa el Ayuntamiento y que hace que este pequeño barrio herculino se llene de ciudadanos llegados de todos los rincones.
El acto central se celebra el día de la onomástica. Las autoridades locales y una comitiva, siempre numerosa, vuelve a revalidar la admiración mariana con la Función del Voto, que se celebra durante una misa solemne en la que La Coruña refrenda su devoción por la patrona y pide su amparo, igual que hicieran los antepasados ante el asedio inglés.
El grupo recorre buena parte del casco histórico acompañando a la imagen de la Virgen en procesión. En el trayecto se realizan paradas previamente anunciadas y en las que diferentes corales de la ciudad suelen tomar parte con cantos que consolidan la devoción a la patrona.
Con motivo de las fiestas cada año el Ayuntamiento propone un programa más completo. A las ceremonias religiosas se suma, de este modo, un amplio abanico de competiciones deportivas, verbenas y ofrendas a grandes personajes de la ciudad ya desaparecidos. Todo comienza con el nombramiento de la reina de los festejos, una joven que vive en el barrio y que presidirá los diferentes acontecimientos, y la lectura del pregón a cargo de un coruñés que haya destacado por su labor realizada a favor de la urbe.
Durante más de una semana el casco histórico, metido de lleno en su restauración, se llena de ciudadanos dispuestos a participar en encuentros corales, festivales infantiles y grandes verbenas. Porque las fiestas de la Ciudad Vieja, a pesar de ubicarse en un pequeño núcleo, están abiertas a todos los coruñeses, como gustan de presumir los vecinos.
Redacción.
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